lunes, 25 de noviembre de 2013

Amires


El viernes pasado falleció una joven madre unos días después de haber dado a luz a su quinto hijo. Se la llevó un derrame cerebral dejándole el tiempo suficiente para despedirse de las personas a quién quiso y recibir el cariño y apoyo de toda una comunidad que no dejo de rezar y pensar en ella y  su familia. No la conocía mucho, éramos vecinas y habíamos coincidido en casa de amigas comunes o en conferencias de la fundación para la que trabajaba. Siempre me llamó la atención su determinación y su alegría, nada hacía presagiar que su vida fuera a ser tan corta, que todo diera un vuelco tan repentino e inesperado. Cuando algo así sucede, cuando la vida se descuadra tengo que parar, dejarlo todo, buscar el sol en la cara y la sombra de mi encina preferida para meditar.
El tiempo, esa medida tan caprichosa. 40 años para Irene, llenos de instantes felices, de niños creciendo, de amigos, de una pareja que te cuida y te acompaña en el viaje, de éxitos profesionales, de luchas, de tropezarse e intentarlo de nuevo. 40 años de vida rica.
¿Qué es lo que da riqueza a la vida? Para mi la riqueza se mide en instantes no en minutos ni horas ni años. Instantes que compartir con alguien especial con el que sintonizas y fluyes. Esa persona que conoces frente al tablón de exámenes y que te recoge al ver como te derrumbas frente al suspenso que podría significar un cambio de rumbo en tu vida.Un anciano que hace el camino contigo hasta el jardín Yu yuan y que te habla de como era China en su infancia y con el que pasas el resto de la tarde sorbiendo su vida como un té humeante. Raquel que con 5 años no se despega de su madre y a pesar de su enfermedad, termina el taller de cocina que compartimos los lunes y en silencio desliza su pequeña mano en la mía. Una madre sustituta que te acoge durante un año y cura tus heridas y colma tus carencias. Esa persona a la que acabas de conocer y abre su alma, se desnuda y deja ver lo más hermoso que hay en ella. Magia que aparece cuando menos te lo esperas, recuperada del pasado o traída por la providencia. Esas personas sin edad, efímeras, Guadíanicas o permanentes a lo largo del viaje de la vida. No son amigos, no son conocidos, no son amantes. Están en esa fina línea que separa el sueño de la vigilia, donde se producen las ondas alpha y uno se siente en paz y armonía, en conexión con el Universo. Para mi son "amires", mitad amigos mitad amores. A los amires uno le abre las puertas del corazón, no entra en juego la razón. Hacen tu vida especial, sacan lo mejor de ti de manera espontánea, sin esfuerzo. Tienen luz propia como las estrellas y estar a su lado hace crecer, alimenta. Un abrazo entre amires forma un circuito cerrado de energía y eleva, en ese momento el tiempo se detiene, la luz se intensifica, los sentidos se agudizan, pasamos de estar a ser.
Yo mido la vida en ese tipo de destellos, de conexiones, de consciencia en el presente, en uno mismo y en el otro, de fusión.
Desgraciadamente su peor enemigo son los celos, celos malentendidos que no entienden que esa energía hace crecer y multiplica exponencialmente la belleza y la alegría, no le roba riqueza a nadie. Pinta de colores la rutina y nos devuelve al niño que llevamos dentro.
Viva la vida, dure lo que dure.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Soulsis

La protagonista de este corto es mi amiga del alma. Uno de los diamantes que iluminan mi vida. Aquí se destila lo mejor de su esencia, es un regalo para la sensibilidad y el corazón. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.
CAMINANTE from Joaquin Calderon on Vimeo.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Swallow´s wings


Se marcharon las golondrinas hasta la primavera.
Volaron en busca de tierras más cálidas y serenas.
Me sorprendo frente al nido vacío,
recordando las horas felices, alegría contagiosa, osadía,  juegos.
Solo queda el silencio sordo
y la esperanza de que el invierno pase ligero
para que elijan de nuevo este rincón bajo mi alero.