lunes, 28 de octubre de 2013

Tesoros

Me voy de viaje una semana al país de muy muy lejano y aún teniendo espíritu de Willy Fog me entra un no se qué que qué sé yo cada vez que dejo mi nido. La perra me sigue intranquila al ver como bajo la maleta del altillo y voy de un cuarto a otro recopilando ropa y bártulos varios. Se sienta bajo mi silla y posa su cabeza sobre mi pie mientras escribo esta entrada y yo me derrito un poquito.
Durante estos meses sin escribir ha habido altos y bajos, alegrías y penas, pero lo más hermoso han sido los tesoros. Tesoros con patas y tesoros con pelo. Almas especiales que se funden con la tuya y que hacen que el tiempo deje de tener sentido estricto, que se estire y expanda en función de la intensidad de las emociones vividas.
A pesar de marcharme con la sensación de dejarme algo importante fuera del equipaje, llevo el corazón bien calentito y relleno de cariño.
Gracias tesoros, la vie est belle gracias a vosotros.