miércoles, 25 de enero de 2012

Luz




Desde anoche, Lourdes es ya parte de la luz. De hecho ya era parte de ella desde que nació, irradiándola por sus ojos curiosos y vivos que sabían captar cada pequeño detalle de belleza a su alrededor y por ese cutis de porcelana que nos hacía sospechar que en efecto hubiera un astro incandescente en su interior. Cálida, acogedora, generosa, pasional, con insaciables ganas de comerse este mundo, luchadora hasta las últimas consecuencias, valiente, decidida. Con una creatividad inagotable en todos los campos, desde la cocina, con sus exquisitos foies que preparaba con mimo extremo y delicada presentación,el catering, la costura, la bisutería, sus maravillosas fotos...hasta la poesía, la música, los animales, el campo, incansable Juana de Arco del siglo XXI. Una maestra de la vida que deja un hueco en nuestros corazones más grande que los agujeros negros de Stephen Hawkin.
Ha sido un privilegio compartir un trocito de camino contigo y haber aprendido tanto a tu lado, entre risas y lágrimas, pero con sentimientos salidos del corazón.
¡Qué tengas buen vuelo mariposa de Abril! Te voy a echar mucho de menos.

domingo, 15 de enero de 2012

Degustar una sinfonía

 
Desde que leí ayer el el artículo de Juan José Millás en el País Semanal http://www.elpais.com/articulo/portada/ciborg/tercer/ojo/elpepusoceps/20120115elpepspor_9/Tes, no puedo pensar en otra cosa...
 Neil Harbisson nació viendo únicamente en blanco y negro. Tras largos años en los que le tomaron por daltónico, por fin le diagnosticaron acromatopsia, una condición visual rara que le impedía disfrutar del resto de la gama de colores. Terminado el Bachillerato se marchó de su Mataró natal para seguir estudios musicales en la Universidad de Totnes en Inglaterra. Allí conoció a Adam Montandon, especialista en cibernética con el que ideó un ojo electrónico capaz de traducir colores a sonidos. El artilugio, que parece una lámpara de mesilla de noche o un micrófono por el que pedir un Whoper doble con queso, se conecta por un cable de audio a un chip situado en la nuca de manera que lee las frecuencias de luz emitidas por cada color y las traduce en notas musicales. De esa manera Neil "oye" los colores. Cada uno de ellos se corresponde con una nota: el rojo es un fa, el azul un do sostenido, el naranja fa sostenido, el verde es un la...
Sentada en el sofá, leyéndole en voz alta a Nacho toda esta información para que se acuerde, dentro de 50 años, cuando tenga la opción de llevar varios chips integrados en su cuerpo que intensifiquen o integren varios de sus sentidos, me paro a pensar en como sonaría su mirada azul, o que la perra sería insonora (es gris), la melodía de un arcoíris o del atardecer...
Aunque lo que de verdad excita mi imaginación sería descubrir la sinfonía de una macedonia, de una menestra de verduras, de una ensalada de escarola, granada, maíz, remolacha, naranja, tomate, manzana... Convertirme en un director de orquesta gastronómico y como dice el protagonista de este ciberinvento, ser capaz de degustar tu canción preferida.