jueves, 22 de diciembre de 2011

Rosana - Mi trozo de cielo. Para Lourdes

Momento matrioska

 

Divagando de nuevo sobre los momentos hucha, esos instantes de felicidad que te guardas en un lugar a buen recuado para sacarlos de nuevo y redisfrutarlos como una vaca rumiante, recibí el regalo de una reflexión que los lleva más allá y los convierte en meta-momentos hucha, es decir un momento hucha dentro de otro momento hucha.
¿Cómo podría llamarlos? Solo se me ocurre una manera: momentos matrioska.

Se abre la veda. Estoy saturada de estos días prenavideños que nada tienen que ver con el verdadero espíritu de la Navidad.
Así que empiezo con estas brioches, las mejores que he probado jamás: doradas,crocantes, mantecosas, fundentes. Cierro los ojos y siento su aroma, su textura en la boca, el olor a cera de la madera de la mesa, el calor del sol entrando por la ventana en un frío día de otoño,como crujen en cada bocado antes de desacerse bajo el paladar y la sensación de felicidad que me embriaga... pequeña matrioska.

jueves, 15 de diciembre de 2011

¡Salta!

¡Buff que sensación tan bruta! El abismo abajo, el miedo paralizante, mil mariposas en el estómago, un pellizco en el amor propio, la risa floja que se escapa, una oleada de adrenalina, cuarto y mitad de inconsciencia, un pie en el vacío, el aire ardiente quemando los pulmones y por fin vuelas...
Unos instantes eternos de ingravidez, nada importa salvo la satisfacción del reto logrado, microsegundos interminables... y el choque violento, el caos...
Resurges en un medio nuevo, refrescante, acogedor y envolvente. Todo empieza de nuevo y tu carcajada resuena entre las rocas.