miércoles, 8 de junio de 2011

Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite


Hoy escuchando una conferencia sobre "El liderazgo en una sociedad humanizada" de Mario Alonso Puig, en el marco del X Congreso de la Fundación Mujer Familia y trabajo, me he quedado con esta frase que escribió Robert Louis Stevenson acerca del personaje del Dr.Jekyll:"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite". El conferenciante nos hizo reflexionar sobre todas esas personas que supieron estar a nuestro lado a lo largo de los momentos difíciles de nuestra vida, a veces dándonos apoyo con sus palabras, otras solo con su presencia y que nos hicieron volver a creer en nosotros mismos, por muy duras que fueran las circusntancias. Levantarnos, sacudirnos las rodillas y volver a mirar al frente con ilusión: en el funeral de un ser querido, al suspender un exámen crucial para el futuro,una acogida generosa y desinteresada en un país lejano,el consejo de un amigo en el momento adecuado, mil ángeles al lado de una hija enferma... Solo unos momentos de reflexión y un gran agradecimiento a todas esas personas que estuvieron allí, sin bombo ni platillo, sin darse importancia y que hicieron que la chispa volviera a avivarse y la vida tuviera de nuevo sentido.
Y los deberes por hacer a nuestra vez: dejar a un lado el ego para escuchar, ayudar, apoyar, dar confianza, compartir, reconocer, felicitar y sobre todo AGRADECER.

miércoles, 1 de junio de 2011

Mirar con los pies






Me gustan las personas que saben mirar con los pies, que te sorprenden con otro ángulo, otra visión y te dejan descolocada frente a una nueva perspectiva. Me encanta, es estimulante, me produce esa sensación en el estómago como cuando caes desde lo alto de una montaña rusa. Ultimamente he empezado a darle más importancia a esas extremidades, el día menos pensado empezaré a caminar sobre las manos y así darle la vuelta a la realidad y poder entrever el día a día por las rendijas de luz que de otra manera se me hubieran escapado. Magos callados que me rodean y me pellizcan para que no me pierda ni un segundo del derroche de belleza que nos rodea. Abrir ventanas a lo invisible y que lo cotidiano se vuelva excepcional. Detenerse en lo pequeño, amplificar los sonidos, los colores, las caricias que casi estremecen y saborear estirando cada segundo para hacerlo...infinito.