jueves, 8 de julio de 2010

In the mood

Este año el verano ha llegado de repente y me ha pillado a punto de hacer las maletas con el pie cambiado. Hoy por fin me paro, escucho a Carmen Cuesta-Loeb y me evado hasta la pasarela que me lleva desde la playa color turquesa hasta el mar abierto, los pies descalzos, el paso apresurado para evitar que ardan bajo el sol de medio día y por fin las olas rompiendo con fuerza, la arena fina, la brisa alborotando el pelo, los labios empapados de sal, el sol sobre la piel, el olor a resina...
Unos días más, solo unos días más...






miércoles, 7 de julio de 2010

¡Por Toutatis!

Mientras mis amigos disfrutaban de Mortadelo y Filemón, de Zipi y Zape y de las aventuras del botones Sacarino yo pasé mi infancia embelesada por Lucky Luke, Gaston Lagaffe, el capitán Haddock y el repelente Tintín. Pero quién me tenía de verdad enamorada era Asterix. Cada nueva publicación era un acontecimiento, los leía y releía, me desternillaba con los juegos de palabras de sus nombres y a medida que crecía le iba encontrando un segundo sentido a las viñetas. Soñaba con probar la poción mágica y ser invencible, ayudando al druida en la recolección de las hierbas y espiando sus pócimas secretas, me imaginaba sentada a aquella enorme mesa, degustando jabalí asado y compartiendo las bromas, después de haber desatado en secreto al pobre bardo que siempre me daba una pena inmensa. Fantaseaba con convertirme en Falbala que tenía loquito a Obelix y que terminó marchándose con el guaperas desustanciao(¿¿¿???) o con la bellísima Cleopatra, tan glamurosa y ¡qué nariz!

Recuerdo todo eso al iniciarse el verano y añoro esa época en la que me reía de que alguien pensara que el cielo se le pudiera caer sobre la cabeza. Quizás sean los genes galos que afloran, pero lo bueno es que todo termina en un gran banquete a la luz de la luna y que siempre siguen siendo irreductibles.